Cambiar el logo no arregla unas ventas que caen. Lo decimos de entrada porque a menudo el rebranding llega como solución a un problema que es comercial: los clientes ya no entienden qué vendes, tu oferta se parece a la de todos o tu equipo presenta la empresa de cuatro formas distintas. En Madrid hay agencias excelentes para el diseño. Antes de llamarlas, conviene saber qué quieres que cambie cuando la marca nueva esté en la calle.
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Primero averigua si necesitas un rebranding
Hay razones buenas. Has cambiado de negocio y el nombre ya no lo refleja. Has comprado otra empresa. Tu imagen ahuyenta a un tipo de cliente que ahora te interesa. O vendes en mercados donde la marca actual dice algo que no quieres decir.
Y hay razones malas, más frecuentes. El nuevo socio quiere dejar huella. La web tiene diez años. A alguien del comité le parece que el color ha pasado de moda. Ninguna de esas tres justifica lo que cuesta un cambio de marca en tiempo, dinero y confusión.
Una prueba rápida: llama a cinco clientes y a cinco que te dijeron que no, y pregúntales por qué. Si en las respuestas sale el precio, el plazo o que nadie les volvió a llamar, tu problema no está en la marca. Empezar por una auditoría comercial puede ahorrarte un rebranding entero.
Lo que hace una consultoría y lo que hace una agencia
Conviene separarlo. Una agencia de branding diseña identidad, logotipo, tipografías, tono visual. Nosotros no hacemos eso, y desconfía de quien dice hacerlo todo igual de bien. Nuestra parte en un cambio de marca es la anterior y la posterior: a quién le quieres vender, qué tiene que entender ese cliente en treinta segundos y cómo se traslada todo a la conversación comercial.
Para eso estudiamos a la competencia, sus precios, sus servicios, sus webs y cómo atienden. En Madrid, donde coinciden muchas empresas de servicios ofreciendo casi lo mismo, ese análisis enseña rápido qué mensajes están ya gastados. De poco sirve estrenar marca para decir lo que dicen los otros seis.
El momento en que casi todos fallan: el lanzamiento comercial
Se presenta la marca con una buena fiesta, se cambia la web y se manda un correo. Y al día siguiente el comercial visita a un cliente con el catálogo antiguo, explicando la empresa como la explicaba hace diez años.
Un rebranding de verdad incluye a quienes venden. Tienen que saber por qué se ha hecho, qué se dice ahora, qué se contesta cuando el cliente pregunta si ha cambiado algo o si van a subir los precios. Revisar materiales comerciales y preparar manuales de formación es parte de nuestro trabajo habitual, y aquí se vuelve imprescindible.
Hay también una decisión de calendario. Ten en cuenta que los clientes actuales deberían enterarse por una llamada de su comercial antes que por una nota de prensa. Y procura no cambiar marca y precios el mismo mes: el cliente mezclará las dos cosas y pensará que le vendes lo mismo más caro.
¿Quién debería dirigir el proyecto?
Alguien con autoridad para decir que no. Sin una persona que decida, el rebranding acaba siendo una negociación entre departamentos, y la marca resultante no molesta a nadie ni le dice nada a nadie. Puede ser el director general, o un externo con mandato claro. Si te interesa verlo con más calma, tienes nuestra consultoría estratégica y una lectura complementaria sobre estrategia de marca para empresas de Madrid.
Si dudas de si lo tuyo es un problema de marca o de ventas, te lo miramos en una auditoría breve y gratuita. A veces la respuesta sale más barata de lo que temías. Puedes escribirnos desde contacto.