Una pregunta que nos llega de empresas de tamaño pequeño: «¿De verdad una empresa como la mía necesita una consultora?». En Ciudad Real, donde hay mucho negocio familiar, agroalimentario y de servicios, la duda es lógica. A menudo la respuesta sincera es que no hace falta un gran proyecto. Con unas pocas decisiones bien tomadas ya se nota.
En Elite Work conseguimos ventas y clientes para otras empresas: conoce nuestro servicio de consultoría comercial.
¿Mi empresa es demasiado pequeña para esto?
Depende de si hay dinero en juego. Si un cliente más al mes te cambia el año, o si perder a dos te hunde, ya tienes un asunto comercial serio, aunque seáis cuatro personas. Lo que sí es demasiado grande para una empresa pequeña es un proyecto largo con entregables, reuniones semanales y cuarenta diapositivas.
Por eso conviene empezar por poco. Una revisión con quien vende, unas horas para ordenar la oferta y un plan que quepa en un folio. Nuestros bonos de horas parten de 10 horas por 750 €, IVA aparte, como referencia aproximada. Para muchos negocios es más que suficiente en una primera etapa.
¿Qué suele fallar en una empresa de la provincia?
No podemos hablar por todas, claro. Pero sí hay patrones que conviene revisar. El primero es depender de pocos compradores, algo que conviene vigilar en el vino y el aceite, donde el granel o el distribuidor de siempre pueden llevarse casi toda la producción. Vender así es cómodo hasta que te aprietan el precio.
El segundo es el territorio. Entre Puertollano, Valdepeñas, Tomelloso, Alcázar de San Juan y la capital hay bastantes kilómetros, y una ruta mal pensada se come el día. A veces lo razonable es atender por teléfono a los pequeños y reservar la visita para los que de verdad compran.
El tercero es no mirar fuera. El tren de alta velocidad deja Madrid muy cerca de la capital, y aun así hay quien vende como si su mercado terminase en la provincia. Antes de lanzarse conviene estudiar quién hay allí y a qué precio. Esa parte la hacemos nosotros: competidores, tarifas, webs y forma de atender.
Si hablamos claro, ¿qué harías primero?
Algo aburrido. Reunir los clientes del último año y ordenarlos por lo que te han dejado de margen, no por facturación. Suele ser un buen disgusto: hay clientes grandes que apenas aportan y otros pequeños a los que nadie cuida. Con esa lista en la mano se decide a quién ir a ver y a quién dejar de regalar tiempo.
Después, revisa cómo te presentas. Pide un presupuesto a tu propia empresa desde un correo cualquiera y mira cuánto tardan en responder y qué responden. Puedes hacerlo esta misma semana sin pagar a nadie.
¿Cuándo sí nos necesitarías?
Cuando sepas lo que hay que hacer y no tengas a nadie que lo haga, o cuando ya lo hayas intentado y no salga. En ese punto podemos entrar de dos maneras. Como consultoría comercial, trabajando contigo como si lleváramos la dirección de ventas. O poniendo comerciales que contratamos nosotros, con un mínimo de un mes y hasta tres según el contrato.
Lo que no vamos a hacer es ir a comisión para que el riesgo sea solo nuestro. Vender es un trabajo y hay que pagarlo. Si no tienes presupuesto para eso ahora, es mejor esperar y hacer antes los deberes de arriba.
Además, si tienes a medias algo de digitalización, hemos trabajado con muchas empresas en el Kit Digital. Pregúntanos, y vemos si tiene sentido para tu caso.
Hay más lectura útil en cuándo una empresa necesita una consultoría comercial y sobre la región en Castilla-La Mancha.
¿Dudas si tu caso da para tanto? Llámanos al 657 632 204. Lo vemos en una auditoría breve, gratis, y si no hace falta nada, te lo decimos.